Escultura II – Parque la Marea – Puerto del Rosario

Escultura II – Parque la Marea – Puerto del Rosario

En medio del Parque La Marea, rodeada por el colorido entorno lúdico y la brisa que asciende desde el mar, se encuentra la segunda escultura de Carlos Monge. Esta obra, concebida en el año 2007 durante el Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario, marca un punto de inflexión en el conjunto: una pieza que no se abre, sino que se guarda; que no expande, sino que repliega.

Se trata de una escultura tallada en piedra que se presenta como un bloque compacto. Sin embargo, esta masa no es muda ni monolítica. Desde su interior emergen curvas tensas, sugerentes, como si algo vivo estuviera contenido dentro de ella. A diferencia de otras obras del artista que abrazan la expansión del cuerpo o la multiplicidad de formas, esta escultura parece estar en proceso de gestación, como si albergara un misterio aún no revelado.

Monge logra transmitir una sensación de latencia: una energía que está ahí, pero aún no se manifiesta. Hay una compresión deliberada, una concentración de movimiento que no llega a desplegarse. Esto la emparenta con motivos naturales —como las espirales de ciertos moluscos, los capullos cerrados o los minerales en proceso de formación— y también con formas arquetípicas del imaginario prehispánico: tótems, ídolos o criaturas mitológicas que habitan el umbral entre el mundo humano y lo sagrado.

Como ocurre a menudo en su obra, hay una interpretación múltiple que se va revelando con el desplazamiento del observador. Desde un ángulo, parece una estructura tectónica, casi geológica, una protuberancia del suelo misma. Desde otro, se convierte en un remolino mineral, en un cuerpo vivo enroscado sobre sí. Es ese juego visual lo que convierte la escultura en un ejercicio de lectura activa. El espectador ya no contempla pasivamente: explora, redescubre, proyecta.

El sentido simbólico también es profundo. Si la escultura anterior remitía a una criatura mítica en tránsito, esta representa el estado anterior: la posibilidad, el germen. Lo contenido, lo aún no nombrado. Es una metáfora del tiempo interno, del instante anterior a la revelación, del pensamiento que se forma antes de pronunciarse.

La obra dialoga además con su entorno inmediato. En un parque infantil, donde todo parece expansión, movimiento, estimulación externa, esta escultura propone el reverso: la introspección, la pausa, la interioridad. Es una presencia silenciosa, pero no ausente. Está ahí como un recordatorio de que no todo se muestra, que también hay belleza en lo no revelado.

En definitiva, esta segunda escultura de Carlos Monge funciona como un corazón latente dentro del parque, como una semilla aún bajo tierra, como el primer gesto de una transformación que está por acontecer.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Una Respuesta a Escultura II – Parque la Marea – Puerto del Rosario

  1. Ernerto dice:

    Además, hay unas mesas típicas de merendendo. Me gusta mucho ir a este parque.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *