Escultura III – Parque la Marea – Puerto del Rosario

Escultura III – Parque la Marea – Puerto del Rosario

La tercera escultura que firma Carlos Monge en el Parque La Marea se levanta con un gesto inequívoco: el de señalar el cielo, el de trazar una línea vertical que conecta la tierra con lo intangible. Es la obra más distinta formalmente de las tres que podemos ver en este parque, pero no por ello ajena al lenguaje coherente del artista. Al contrario, esta pieza demuestra que la exploración de Monge abarca tanto la densidad curvilínea como la pureza contenida de la forma ascendente.

La obra, esculpida en basalto, se yergue sobre un pedestal cúbico de hormigón, lo cual refuerza su verticalidad y le otorga un carácter de tótem, de señal, de presencia ritual. Su contorno se afila hacia la cima, recordando formas tan diversas como una lanza ancestral, una hoja alargada, una semilla petrificada o incluso una punta de obsidiana ceremonial. Hay en su geometría una clara voluntad simbólica: esta escultura no representa nada literal, pero sugiere muchas cosas esenciales.

En el centro de la pieza se abre una hendidura curva, una incisión que introduce una leve torsión, un pequeño desequilibrio en la aparente estabilidad. Este gesto escultórico transforma la obra: ya no es un bloque cerrado, sino una forma que respira, que se tensa, que se humaniza. La escultura, aunque robusta, parece tener un centro vulnerable, una especie de ombligo cósmico desde el cual se origina su potencia.

Escultura III – Parque la Marea – Puerto del Rosario

La simplicidad formal no es sinónimo de pobreza, sino de esencia. Monge prescinde aquí del ornamento para concentrarse en la síntesis. La figura vertical recoge en sí misma muchas dualidades: lo masculino y lo femenino, lo recto y lo curvo, lo lleno y lo vacío. Cada ángulo de observación ofrece una sensación distinta: desde un punto, la obra parece una herramienta ceremonial; desde otro, una figura vegetal congelada en su crecimiento.

Este juego entre lo orgánico y lo geométrico es una constante en la obra de Monge. Y también lo es la conexión con lo sagrado. No en un sentido religioso literal, sino en un plano más profundo: el de la presencia simbólica, el del objeto que habita un territorio entre el arte y el rito. Esta escultura podría ser vista como un faro, una aguja, una antena que escucha y habla a través del silencio.

Ubicada junto al mar, en un parque lleno de vida, esta pieza representa la calma, la concentración. Es una invitación a mirar hacia arriba, pero también hacia dentro. A leer la piedra como quien descifra un lenguaje antiguo.

Carlos Monge, con esta escultura, parece recordarnos que la verticalidad no es solo una dirección física, sino también espiritual. Que hay gestos que conectan el aquí con el más allá, y que el arte, cuando es auténtico, siempre apunta más alto de lo que vemos.

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5 Respuestas a Escultura III – Parque la Marea – Puerto del Rosario

  1. DixieMinty dice:

    Una web imprescindible para explorar Fuerteventura

  2. TerryBuh dice:

    … Y para contemplar obras como esta, claro 😉