Corona de acero en la playa de Ajuy

Corona de acero en la playa de Ajuy

A orillas de la playa de Ajuy donde el tiempo parece haberse detenido, se alza una estructura metálica que parece fuera de lugar y, al mismo tiempo, perfectamente integrada: una escultura con forma de anillo estrellado, que se alza sobre su pedestal pétreo.

La obra no lleva una placa visible, pero su presencia impone. Desde cierta distancia, su silueta recuerda a una corona, una rueda solar o una flor mecánica. Al acercarse, el espectador descubre que no hay un centro dominante, sino un vacío. Y a través de ese vacío se ve el paisaje, enmarcado por doce caras simétricas que reflejan la luz de forma sutil.

Esta escultura no está sola. Otras obras la acompañan.

La pieza fue creada por el artista mexicano Carlos Monge, durante el XI Simposio Internacional de Escultura Pájara, celebrado en 2024. Está realizada en acero inoxidable, pero no luce fría ni industrial. Su acabado dorado y la textura de líneas finas que cubren cada cara facetada de la obra le otorgan una apariencia más cálida, casi artesanal.

Vista de frente, la escultura transmite una fuerte sensación de simetría y orden, pero también de misterio. Desde los laterales, sus formas se pliegan como un abanico, y el vacío en el centro cambia de aspecto: a veces parece una estrella, otras un engranaje, otras simplemente una sombra.

Más allá del objeto: una experiencia abierta

Carlos Monge no concibe el arte como algo cerrado. En su enfoque, la geometría no es solo forma, sino un lenguaje con memoria. Sus obras están profundamente influenciadas por símbolos de las culturas mesoamericanas, pero no como cita directa, sino como resonancia. Como él mismo afirma: “No se trata de copiar, sino de entender sus principios”.

En este caso, su escultura no busca ofrecer respuestas. Se planta en medio del camino como un signo de interrogación. ¿Es una ventana? ¿Un símbolo? ¿Un eco de las civilizaciones antiguas? Quien se detiene a observarla debe completar la experiencia con su propia mirada.

Ajuy no solo es un escenario para el arte. Sus cuevas volcánicas, la arena negra y los contrastes cromáticos entre el mar, el cielo y la piedra lo convierten en un lugar profundamente visual, casi cinematográfico. La escultura de Monge, en este sentido, no añade algo externo: extrae lo que ya está allí, lo encapsula, lo devuelve como experiencia estética.

Y así, entre turistas que pasean, cactus que resisten y piedras que han visto pasar siglos, esta obra de acero invita al recogimiento silencioso, a la contemplación activa. Una obra para mirar —y para mirar a través.

La playa de Ajuy, además de ser un escenario artístico, es un enclave geológico único. Sus famosas cuevas, formadas hace millones de años por la actividad volcánica y la erosión del mar, son un testimonio de la historia geológica de Canarias. Sus aguas, de un azul profundo, contrastan con la arena negra, creando una imagen de gran belleza que atrae a viajeros y fotógrafos.

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5 Respuestas a Corona de acero en la playa de Ajuy

  1. DavidEroFs dice:

    Las esculturas de Carlos Monge siempre son una incógnita.

  2. glaiagents dice:

    Puerto del Rosario es un referente escultórico importante. Esperemos que esto siga así durante muchos años más.