Villa Winter: el misterio de Cofete que todavía no se ha resuelto

Villa Winter: el misterio de Cofete que todavía no se ha resuelto

Al final de una pista de tierra que serpentea durante casi veinte kilómetros entre montañas peladas, con el mar bramando a un lado y el silencio como único compañero, aparece de golpe una silueta que no encaja con nada de lo que la rodea. Una casa de piedra, sólida, casi militar en su aspecto, plantada en medio de la nada frente a la playa de Cofete, en el suroeste de Fuerteventura. No hay pueblo cerca, no hay carretera asfaltada, no hay explicación evidente. Solo la casa, el viento y las preguntas que lleva generando desde hace más de setenta años.

Es Villa Winter, y antes de seguir conviene una pequeña pausa para quien, además de perderse por Cofete, sueñe con seguir explorando el Mediterráneo: llegar a Italia en ferry es hoy una de las formas más cómodas de prolongar un viaje europeo, algo que contrasta con el aislamiento casi total en el que se construyó esta casa.

Un ingeniero alemán en el fin del mundo

La villa lleva el nombre de Gustav Winter, un ingeniero nacido en 1893 en la Selva Negra que se instaló en España en 1915 y desarrolló varios proyectos en Fuerteventura y Gran Canaria antes de emprender esta obra. Los cimientos del chalet de Cofete se levantaron en 1942, pero la escasez de hierro y cemento de la posguerra frenó el proyecto. No fue hasta 1946, con Winter instalado definitivamente en la isla junto a su esposa Isabel Althaus, cuando la construcción retomó su ritmo, bajo la dirección del maestro de obras Juan Concepción Villalba. Los trabajos se prolongaron hasta 1955, con la participación de vecinos de Cofete y artesanos llegados de Gran Canaria y Tenerife, ya que en el lugar apenas había arena, cal y piedra: todo lo demás —cemento, madera, tejas— llegaba por barco hasta la playa de la Cebada, en Morro Jable.

La leyenda del refugio nazi

Villa Winter: el misterio de Cofete que todavía no se ha resuelto

¿Por qué levantar una mansión de dos plantas, con torre y vistas de trescientos sesenta grados, en el rincón más inaccesible de la isla? Esa pregunta, sin respuesta oficial durante décadas, alimentó la leyenda más persistente de Fuerteventura: que Villa Winter fue construida como base de apoyo para submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, con túneles secretos hasta el mar y Gustav Winter actuando como espía nazi, incluso confidente de Hitler.

Es una historia que ha inspirado novelas y reportajes, y que sigue circulando entre quienes visitan la casa hoy. Pero conviene señalar lo que dicen las fuentes: no existe documentación que confirme que Winter tuviera rango militar, ni que participara en labores de espionaje. Un estudio reciente sobre el espionaje alemán y estadounidense en Canarias durante la guerra ni siquiera lo incluye entre los agentes identificados. Y la cronología juega en contra del mito: si la construcción se retomó en firme en 1946, después del final de la guerra, resulta difícil sostener que la villa sirviera para operaciones militares que ya habían terminado.

Lo que sí cuentan los vecinos

La versión de quienes vivieron aquella época es bastante menos cinematográfica. Vecinos de Cofete recuerdan a Winter como un hombre que compró las tierras a los medianeros en condiciones desfavorables para ellos y que después exigía una parte considerable de sus cosechas. No hay unanimidad sobre su carácter, pero sí sobre un hecho: toda la construcción se hizo a la vista de la población local, que participó directamente en las obras. Difícilmente habría podido ocultarse allí una instalación militar secreta sin que nadie lo notara.

CEMENTERIO DE COFETE
CEMENTERIO DE COFETE

Sobre la torre, tan citada en las teorías de espionaje, la documentación de la familia Winter ofrece una explicación más prosaica: se concibió como elemento decorativo con vistas panorámicas, pensado además para instalar un aerogenerador, tecnología que había impresionado a Winter años antes, cuando dirigía una central eléctrica en Gran Canaria.

Un misterio que sigue vendiendo la casa

Con el paso de las décadas, Villa Winter ha pasado de ser la vivienda de una familia a convertirse en uno de los enclaves más fotografiados del Parque Natural de Jandía. Su aislamiento es hoy parte esencial de su encanto. Miles de personas recorren esa pista de tierra solo para verla de cerca, hacerse una fotografía frente a su fachada y dejarse envolver por la leyenda.

Villa Winter: el misterio de Cofete que todavía no se ha resuelto

Quizá esa sea la mejor forma de entender Villa Winter: no como un búnker de guerra, sino como un monumento a las historias que los lugares aislados generan cuando la documentación tarda demasiado en llegar. La casa sigue ahí, frente al Atlántico, guardando silencio sobre lo único que probablemente nunca sabremos del todo: qué pasaba realmente por la cabeza de Gustav Winter cuando decidió construir su hogar en el rincón más solitario de la isla.

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