Esculturas urbanas: Ladrón de Perlas III

Esculturas urbanas: Ladrón de Perlas III

En la céntrica Avenida Ordoño de León, la escultura «Ladrón de Perlas III» de Amancio González cautiva con su fusión entre tradición e innovación. Esta obra, parte de la serie «El Ladrón de Perlas», honra a las valientes mujeres buceadoras japonesas. González invita a la reflexión sobre nuestras acciones a través de la dualidad del personaje. En Fuerteventura, «Ladrón de Perlas IV» se alza como su contraparte natural, evocando misterio y encanto. Estas esculturas narran la búsqueda humana de autenticidad y realización. A través de ellas, exploramos nuestro potencial para trascender límites y alcanzar la redención personal. Sigue leyendo

Esculturas de Fuerteventura: Seahorse

Esculturas de Fuerteventura: Seahorse

La escultura «Seahorse» de Antonina Fathullina, situada en MARESEUM, Tarajalejo, representa un caballito de mar que, con su mirada dirigida hacia el vasto horizonte del Atlántico, trasciende las barreras físicas para conectar con el espíritu del mar. Hecha de acero y piedra volcánica local, la obra fusiona la fortaleza del océano con la delicadeza y elegancia de esta criatura marina. El caballito de mar, objeto de fascinación en diversas culturas, invita a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza y la importancia de preservar los océanos para las generaciones futuras. Una pieza que cautiva y conmueve. Sigue leyendo

El Legado de Carlos García Muela en Puerto del Rosario

El Legado de Carlos García Muela en Puerto del Rosario

Puerto del Rosario es conocida por su rica colección de esculturas dispersas por toda la ciudad. La Avenida Marítima revela un tesoro artístico, sobre todo, cerca de la oficina de información y turismo de la capital majorera. Entre las obras que capturan la atención en este enclave se encuentra un imponente torso en bronce.

Esta escultura única forma parte de la serie “Torsos” creada por el artista Carlos García Muela, quien dio vida a seis ejemplares en bronce. Situada a escasos metros de la parada de taxis, la obra presenta un torso desnudo, robusto, con una musculatura distintiva que evoca las esculturas clásicas de la antigua Grecia, e incluso pudiera ser el cuerpo de un centurión romano.

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