MAMANDYOU: Un abrazo a la Madre Tierra

Frente al Centro Comercial el Campanario de Corralejo emerge una obra que no solo cautiva a los ojos, sino que también acaricia el alma con su mensaje de unidad y armonía. La escultura MAMANDYOU, una creación del artista, de raíces canarias, Lixber Reguera, se alza majestuosamente, desafiando las percepciones convencionales y recordándonos la intrínseca conexión entre la humanidad y la naturaleza.

MAMANDYOU, cuyo nombre es un juego de palabras que fusiona las palabras «Madre» y “tú» en inglés, encarna la esencia misma de la maternidad y la relación íntima entre el ser humano y la madre Tierra. La figura, representada por una mujer sentada en el suelo, con los brazos extendidos en una postura de cuna. Ella nos invita a reflexionar sobre nuestro papel como guardianes de este planeta y cómo podemos fortalecer nuestro vínculo con la naturaleza.

La escultura MAMANDYOU trasciende el mero arte visual para convertirse en un símbolo poderoso de conciencia ambiental y espiritual. Sus dimensiones imponentes de más de 3 metros de alto y otros tantos de ancho, y su presencia en el paisaje urbano nos recuerdan la importancia de preservar y proteger nuestro hogar común. Cada detalle de la obra, desde los colores hasta la expresión serena del rostro de la figura, nos invita a sumergirnos en un estado de contemplación y reflexión profunda.

Reguera ha dotado a MAMANDYOU de una rica simbología, utilizando una paleta de colores que evoca los elementos característicos de Fuerteventura: el azul del mar, el dorado de la arena, el rojo de los volcanes, el amarillo del sol y el marrón de la tierra. Estos colores no solo embellecen la escultura, sino que también nos conectan con la riqueza y la diversidad de la naturaleza que nos rodea.

Al contemplar MAMANDYOU, nos sumergimos en un viaje de introspección y autoconocimiento. La postura acogedora de la figura nos invita a acercarnos. a ascender entre sus brazos y experimentar la misma sensación de seguridad y protección que sentimos cuando somos abrazados por nuestra madre biológica.

Es un recordatorio de que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, que estamos interconectados con todos los seres vivos en este planeta.

La escultura MAMANDYOU también nos ofrece una ventana a la diversidad cultural y espiritual del mundo. A través de su mensaje universal de amor y conexión, nos recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, todos compartimos un profundo respeto por la naturaleza y una responsabilidad compartida de proteger y preservar nuestro hogar común.

Desde la antigüedad, la figura de la madre Tierra ha sido venerada y honrada en diversas culturas y tradiciones. En la mitología griega, Gaia era considerada la personificación misma de la Tierra, la madre de todos los seres vivos. En la cultura china, la diosa Hòu Tǔ personifica la tierra y es venerada como protectora de la fertilidad y la abundancia.

MAMANDYOU nos invita a reflexionar sobre estas diversas representaciones de la madre Tierra y a encontrar inspiración en su sabiduría ancestral. Nos desafía a reconocer nuestra interdependencia con la naturaleza y a adoptar un enfoque más consciente y sostenible hacia el medio ambiente.

En última instancia, MAMANDYOU es mucho más que una simple escultura. Nos recuerda que todos tenemos un papel que desempeñar en la protección y preservación de la madre Tierra, y que juntos podemos marcar la diferencia.

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