El viento en la isla de Fuerteventura

Fuerteventura, la joya del archipiélago canario, es hogar de un fenómeno natural que ha dejado una marca indeleble en su paisaje y cultura: los vientos alisios. Estos vientos, provenientes del noreste, desempeñan un papel protagónico en la identidad climática de la isla, creando un baile constante entre la historia de la navegación, los cambios estacionales y la geografía única del archipiélago.

Los alisios: guardianes del clima

Los vientos alisios, característicos de Canarias, encuentran su origen en el Anticiclón de las Azores, cuya rotación en sentido horario da vida a estos vientos constantes. Su ruta, que parte del flanco oriental del anticiclón, los lleva sobre las aguas oceánicas desde las zonas polares hacia las ecuatoriales. La rotación de la Tierra desvía su trayectoria hacia el suroeste, dotando a las islas canarias de una brisa constante.

Estos alisios, al interactuar con las aguas frías de la corriente de Canarias, aportan frescura y humedad a la isla. En verano, su persistencia es notable, proporcionando una ventilación constante que evita que la temperatura alcance niveles insoportables. En invierno, distribuyen la humedad de manera más equitativa, influenciando la variabilidad del clima en la región.

La navegación y la era de los alisios

Históricamente, los vientos alisios jugaron un papel fundamental en la navegación marítima, especialmente durante los siglos XV y XVI. Su dirección constante y moderada fuerza permitieron travesías transoceánicas, convirtiendo a Canarias en un punto estratégico de parada para embarcaciones que cruzaban el Atlántico.

Los marinos planificaban rutas basadas en la previsibilidad de los alisios, conocidos también como «vientos del comercio». Estos vientos facilitaron el comercio marítimo y las exploraciones, conectando Europa, África y América en una red de rutas regulares. Canarias se erigió como un punto nodal donde las embarcaciones se reabastecían y ajustaban sus rutas, marcando una era de intercambio cultural sin precedentes.

La ingeniosa estrategia de los navegantes para regresar, desplazándose al norte para aprovechar los vientos del oeste, cerraba el ciclo de travesías transatlánticas y consolidaba la importancia estratégica de las islas Canarias.

Geografía y viento: un baile único

Molino de Lajares

La geografía única del archipiélago canario también influye en la intensidad del viento en diferentes áreas de Fuerteventura. Las islas actúan como barreras, obligando al viento a rodearlas. Este fenómeno crea un aumento en el caudal de aire en ciertas partes de la isla, evidente en lugares como la Degollada de Ovejas.

La topografía, altitud, presión atmosférica y temperatura contribuyen a la variabilidad del viento. En lugares como la Degollada de Ovejas, la interacción única entre el viento y las formaciones geográficas intensifica la velocidad del viento, creando un fenómeno fascinante.

Este fenómeno, común en islas montañosas, añade una capa adicional de singularidad al clima de Fuerteventura, donde el viento se convierte en un actor principal en el escenario natural.

¿Cuándo respira Fuerteventura?

LA PARED
LA PARED

A lo largo del año, Fuerteventura experimenta variaciones en la intensidad de los vientos alisios. En los meses de septiembre, octubre e incluso noviembre, los vientos alcanzan su menor intensidad, permitiendo a la isla exhibir su esplendor sin las ráfagas características de otras estaciones. Las temperaturas del mar también alcanzan su punto máximo, ofreciendo condiciones ideales para disfrutar de las maravillas de la isla.

Sin embargo, es importante señalar que hasta finales de mayo, el viento en Fuerteventura se mantiene a niveles tolerables, permitiendo a los visitantes explorar la isla sin las intensidades extremas de los meses de verano. Esta particularidad ha posicionado a Fuerteventura como un destino turístico atractivo durante los meses de invierno.

El viento en su máxima expresión

Desde junio hasta septiembre, coincidiendo con las vacaciones estivales, Fuerteventura experimenta su máxima expresión de vientos alisios. La proximidad del Anticiclón de las Azores a la península genera condiciones más ventosas en la isla. Julio destaca como el mes con la mayor intensidad de vientos, marcando la temporada de kitesurf y windsurf en las playas de La Barca y Sotavento.

Este período es el paraíso para los amantes de los deportes acuáticos que buscan desafiar las ráfagas vigorosas de viento en el espectacular escenario de Fuerteventura. Es un recordatorio tangible de cómo los vientos alisios no solo son elementos climáticos, sino actores principales en la vida y la historia de esta isla única. En Fuerteventura, el viento no es solo un fenómeno meteorológico; es una fuerza que esculpe su identidad y atrae a aquellos que buscan experimentar la verdadera esencia de este rincón canario.

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